Desde el 24 de septiembre, Shell aumentó un 2,4% el precio de la nafta súper, un 4,7% el de la premium y un 5% el gasoil de mayor calidad. Axion aplicó subas de entre 2,3% y 4,2%, mientras que Puma incrementó sus combustibles entre un 2% y un 5%. YPF, que concentra el 55% del mercado minorista, confirmó un aumento promedio del 1% en todo el país, el primero desde mayo.
La decisión de YPF estuvo condicionada por la evolución de las ventas. El mercado acumula siete meses consecutivos de descensos y, solamente en agosto, registró una contracción interanual del 2,19%. En este contexto, un aumento más elevado podría profundizar la pérdida de demanda, mientras que mantener los precios por debajo de los de sus competidores podría favorecer el ingreso de consumidores a sus estaciones, aunque con un impacto sobre la rentabilidad.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó los ajustes en el marco del mecanismo de amortiguación de precios conocido como buffer, utilizado voluntariamente por las empresas del sector. Este esquema permite moderar el traslado de las variaciones internacionales del precio del petróleo al valor de los combustibles en los surtidores.
La presión internacional también tuvo incidencia en las últimas modificaciones. El barril de Brent se ubicó alrededor de los US$105 al momento de los ajustes, por encima del valor de referencia interno, que se encuentra entre US$80 y US$85. Según Marín, si el precio internacional se mantiene durante un período prolongado cerca de los US$100, ese incremento terminará trasladándose al mercado argentino.
El precio de la nafta también muestra una diferencia creciente cuando se compara con otros mercados. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), en septiembre de 2026 el litro de nafta súper en Argentina alcanzó los US$1,35, frente a un promedio de US$1,18 en Estados Unidos y US$1,26 en Brasil. De esta manera, el precio argentino resultó un 14,8% superior al estadounidense y acumuló un incremento del 20,7% en dólares desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
En pesos, el aumento también fue significativo. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper pasó de $1.566 en enero a $2.059 en septiembre, lo que representa una suba del 31,4% en nueve meses. El incremento sostenido de los precios es señalado por distintos actores del sector como uno de los factores detrás de la reducción de la demanda.
Los datos de Surtidores muestran que durante agosto se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos de combustibles en todo el país, frente a los 1.420.350 metros cúbicos registrados en el mismo mes de 2025. La caída interanual fue del 2,19%, aunque resultó menor que la registrada en julio, cuando había alcanzado el 5,53%.
Por tipo de combustible, la nafta súper, que representa el 41% del volumen total comercializado, registró la mayor baja interanual, con un retroceso del 3,66%. Le siguieron el gasoil común, con una caída del 3,02%, y la nafta premium, que disminuyó un 2,16% y acumula cuatro meses consecutivos de descensos. El único segmento que mostró crecimiento fue el gasoil premium, con una suba del 2,75%.
Las principales compañías también reflejaron esta contracción. Ninguna de las siete empresas más importantes del mercado logró aumentar sus ventas en agosto frente al mismo mes de 2025. YPF comercializó 765.835 metros cúbicos, frente a los 782.089 del año anterior, una baja del 2,08%, mientras que Shell, segunda en participación con el 22,7%, registró una caída del 2,06%.
La evolución del consumo contrasta además con el aumento de la carga impositiva sobre los combustibles. Según el IAG, entre enero y agosto de 2026 se consumieron 6.477,5 millones de litros, un 5,36% menos que los 6.845,2 millones registrados durante el mismo período de 2023. En ese mismo período, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) aumentó un 240% en términos reales desde noviembre de 2023 y pasó a representar el 19,8% del precio final de la nafta, frente al 8,9% que significaba entonces.
A pesar de este incremento, el Gobierno volvió a postergar las actualizaciones pendientes del impuesto. Mediante el Decreto N° 1126, publicado el 30 de septiembre, extendió hasta el 1° de noviembre el cronograma de ajustes establecido a fines de agosto. La medida alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
La decisión se tomó pocos días después de los aumentos aplicados por las petroleras, con el objetivo de evitar que la actualización tributaria se sumara a las subas ya trasladadas a los surtidores. Las postergaciones corresponden a ajustes acumulados de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026, que deberían actualizarse trimestralmente de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El efecto de las últimas modificaciones de precios se reflejaría principalmente durante octubre. Además, el economista de Analytica Claudio Caprarulo advirtió que en 2027 un tercio del aumento previsto en la presión tributaria provendría de la actualización del impuesto a los combustibles, lo que anticipa una nueva presión sobre el precio final.








