La nueva estrategia había sido anunciada en abril del año pasado y contempla la producción local de un vehículo desarrollado junto con un socio chino. Sin embargo, de los 60 proveedores nacionales que trabajaban para el proyecto de la Amarok, solamente 16 continuarán vinculados al nuevo modelo.
Entre las empresas afectadas hay compañías que instalaron plantas en el país específicamente para abastecer a la camioneta. Una de ellas es Kromberg & Schubert, dedicada a sistemas eléctricos y cableado, que había comenzado sus operaciones locales en septiembre de 2009, un año antes del inicio de la producción de la Amarok. La firma, que llegó a contar con más de 200 trabajadores, tiene previsto cerrar sus operaciones hacia fin de año.
También decidió abandonar el país Irauto, perteneciente al grupo español Antolin. La compañía fabrica revestimientos interiores y techos para vehículos en una planta ubicada en Benavídez, donde trabajan unas 80 personas. La empresa había sido creada en 1997 como una sociedad conjunta y pasó a estar controlada completamente por el grupo español en 2018. Dentro del sector se analiza la posibilidad de trasladar parte de sus líneas productivas a otra autopartista vinculada al proyecto de Volkswagen.
Otra situación compleja atraviesa Pelzer System, que se instaló en el Parque Industrial de Pilar en 2009 para fabricar piezas destinadas a la insonorización y alfombras de la Amarok. La empresa llegó a generar unos 100 puestos de trabajo, pero perdió su principal actividad después de no ser incorporada al nuevo proyecto. Además, también había trabajado exclusivamente para el modelo Taos, cuya producción ya finalizó. Actualmente conserva apenas 13 empleados y busca alternativas para sostener sus operaciones en el país.
La comunicación de esa situación se produjo entre febrero y marzo y estuvo acompañada por dificultades en el funcionamiento de la planta. La pérdida de los contratos dejó a la compañía en una situación en la que intenta encontrar nuevos negocios para evitar el cierre definitivo.
El impacto también alcanza a otras empresas de la cadena. Motherson, uno de los grandes proveedores internacionales de componentes para la industria automotriz, tendrá una reducción en su actividad relacionada con Volkswagen, aunque cuenta con otros clientes que le permitirían mantener sus operaciones locales. Una situación similar se presenta en Caimari, fabricante argentino de textiles técnicos con más de seis décadas de trayectoria, y en Albano Cozzuol, especializada en piezas de plástico, que logró conservar algunos contratos con la automotriz.
El proceso ocurre mientras el sector autopartista registra una reducción sostenida en la cantidad de proyectos y empresas radicadas en el país. Según un informe de la Asociación de Fábricas de Autocomponentes, desde abril de 2009 un total de 63 compañías del sector cerraron o cancelaron proyectos en Argentina, entre ellas 11 durante 2024.
La situación de la nueva Amarok está vinculada además con el esquema de integración de componentes y las condiciones necesarias para acceder al mercado brasileño sin aranceles. El vehículo utilizará una plataforma desarrollada junto con un socio de China y la producción local incorporará un kit de piezas provisto desde ese país.
Para exportar a Brasil con un arancel del 0%, el modelo deberá cumplir las reglas de origen del Mercosur. En ese marco, el valor FOB del vehículo se divide en un 60% correspondiente a piezas y materiales y un 40% asociado al ensamblaje, costos indirectos y margen. Del componente destinado a piezas y materiales, hasta un 50% puede ser importado, mientras que el contenido regional queda limitado al 10%, de acuerdo con el ACE 14, el acuerdo de Complementación Económica entre Argentina y Brasil.
Ese esquema implica que un vehículo ensamblado en el país podría llegar a contar con aproximadamente un 16% de piezas originarias del Mercosur y, aun así, cumplir las condiciones previstas para acceder al mercado brasileño con arancel cero.








