Andrijciw, de 56 años, llegó a España hace 26 años buscando nuevas oportunidades. “En el año 2000, me trasladé aquí con mi familia, mi esposa y mis hijas, debido a cuestiones económicas”, recordó el mendocino. “En Mendoza, trabajaba en una embotelladora y aunque tenía un buen empleo en comparación a la situación del país, no era suficiente para vivir cómodamente”, añadió, recordando la difícil realidad previa a la crisis de 2001.
“Vinieron a convencerme mis hermanos para probar suerte aquí y aquí estoy, sin quejas”, comentó Gabriel, quien ha trabajado en diversos rubros antes de encontrarse en la logística, donde se desempeña como coordinador y jefe de turno desde 2018.
A pesar de su trayectoria profesional, siempre intentó mantener viva su conexión con el deporte, especialmente con el automovilismo, que es la segunda disciplina más popular en Argentina. “Los argentinos tenemos una pasión por el fútbol y por todo lo relacionado con los motores. Y por supuesto, no podemos olvidar el asado y el mate”, bromeó.
Sus inicios como comisario deportivos tuvieron lugar en el Autódromo de Jarama, donde se llevó a cabo la última carrera de Fórmula 1 en Madrid en 1981. “Vi que se ofrecían capacitaciones para comisarios deportivos y empecé en ese ámbito”, declaró.
Andrijciw explicó que los comisarios, conocidos como marshalls, son fundamentales en la regulación de las carreras, actuando como un nexo entre los pilotos y la Dirección de Carrera, supervisando las actividades desde el Control de Carrera donde tienen acceso a varios monitores.
Gabriel ha participado en diversas competencias, desde campeonatos nacionales hasta eventos internacionales, como la Fórmula 1, con la que cumplió un sueño al trabajar en el Gran Premio. “Me convocaron para participar en la F1 y tuve la oportunidad de ser jefe de puesto, lo que fue increíble. Ayudé a retirar autos accidentados, he trabajado en distintas categorías y ahora con Fórmula 1”, comentó.
Sobre la entrega de la bandera a Franco Colapinto, Gabriel expresó que no esperaba dicho gesto. “Lo que quería era que él me saludara, simplemente. Quería que viera que, como argentino en el exterior, lo apoyo“, sostuvo. Sin embargo, al final, la situación superó sus expectativas. “Estaba en un lugar donde era difícil que me viera, pero él me sorprendió al parar justo enfrente y me pidió la bandera. No podía creerlo, es algo que solo sucede en una película”, relató emocionado.
La bandera, que Andrijciw trajo de Argentina en 2011 y es la única que posee, también tiene un significado especial para él. “Es original de Argentina y ahora ha cumplido su cometido en el mejor lugar posible”, afirmó.
Tras la carrera, Colapinto agradeció públicamente a Gabriel en su cuenta de Instagram, donde publicó una foto que su hija, Sofía, compartió en redes. “El ídolo que me dio la bandera. Gracias, crack”, escribió el piloto.
El encuentro con Colapinto fue breve, ya que sus horarios no coincidían durante el fin de semana. “Era complicado. No quería molestarlo pidiéndole un autógrafo a altas horas de la noche”, contó Gabriel.
Para cerrar, expresó su satisfacción, aunque con un toque de humildad: “No estoy acostumbrado a hablar con los medios, soy solo un comisario deportivo que quiso saludar a Franco. Pero ciertamente logré mi momento de gloria en la Fórmula 1 junto a un compatriota”.








