Nacido el 14 de abril de 1946 en El Sombrerito, un pequeño pueblo del norte de Santa Fe, Eduardo Celestino, su padre, decidió mudarse a Reconquista debido a la limitada infraestructura de su lugar natal. Desde pequeño, Maglioni mostró su pasión por el fútbol, recordando en una entrevista que a los 6 años iba a la escuela a caballo.
Su deseo por conocer Buenos Aires motivó su carrera futbolística, iniciando en Central Reconquista y luego en Atlético Adelante, siempre como delantero. Sarmiento de Resistencia lo reclutó tras un partido, siendo su debut en 1965, donde, a pesar de perder 3 a 1 frente a Boca, logró marcar un gol. Posteriormente, también anotó en un encuentro contra el Santos de Pelé, que terminó 1 a 1.
En 1968, aterrizó en Buenos Aires, con la intención de jugar en River, pero terminó probándose en Independiente bajo el alias de Antonio Fernández para evitar que en River se enteraran. Tras marcar tres goles en las pruebas, fue fichado.
Su debut en la primera división se produjo el 12 de octubre de 1969, en un triunfo 2 a 0 sobre Quilmes, donde él anotó ambos goles. Maglioni comentó: “Hice goles importantes, no muchos, pero importantes.”
Conquistó su primer título con Independiente en el Metropolitano de 1970, formando parte de un destacado equipo liderado por Pedro Dellacha que incluía figuras como Pepé Santoro, Chivo Pavoni y José Omar Pastoriza. En ese torneo, anotó cinco goles como delantero alternativo. En el siguiente Metropolitano, ya consolidado como titular tras la partida de Yazalde, aumentó su cuenta a 11 goles.
El 1972 marcó el inicio de la histórica serie de cuatro Copas Libertadores obtenidas por Independiente. A pesar de que su participación estuvo limitada por lesiones, brilló en la final ante Universitario en la primera vuelta en Lima. En el partido de vuelta en el Estadio Doble Visera, anotó los dos goles que sellaron la victoria por 2 a 1. A pesar de estar lesionado, insistió en jugar, logrando marcar un gol antes de ser sustituido.
Repetiría la hazaña en la Libertadores de 1973 y, pese a una lesión que casi lo dejó fuera del viaje a Italia para enfrentar a la Juventus por la Copa Intercontinental, se presentó como titular y fue parte del monumental partido que resultó en un 1 a 0 histórico.
Ese mismo año, Maglioni protagonizó un logro aún vigente en el libro Guinness, al marcar tres goles en un lapso de 111 segundos durante un partido contra Gimnasia en el Torneo Metropolitano.
Tras su paso por Independiente, continúo su carrera en Huracán y luego en Colombia, donde jugó en Millonarios, Nacional de Medellín y Unión Magdalena, pero las lesiones lo llevaron a retirarse en 1976.
A lo largo de su vida, mantuvo una sólida amistad con Pepé Santoro y el Polaco Semenewicz, y siempre se mantuvo vinculado emocionalmente a Independiente. Su legado como uno de los grandes nombres de la historia del club permanecerá grabado en la memoria de Avellaneda, donde sus goles significaron conquistas. Así se despide a Maglioni, un símbolo del fútbol argentino que ha dejado una huella imborrable.








