Con la inminente llegada de los alegatos programados para la semana del 22 de junio, las declaraciones de los familiares estuvieron profundamente marcadas por el dolor y el escepticismo respecto al estado operativo de la nave antes de su última misión.
El juicio, actualmente en su fase final de producción de pruebas, busca esclarecer la responsabilidad penal de cuatro altos mandos de la Armada Argentina, quienes enfrentan acusaciones por incumplimiento de deberes de funcionario público, omisión de deberes y estrago culposo agravado debido al resultado trágico.
Durante varios meses, las discusiones se habían centrado en informes técnicos y pericias referentes a las normas navales. En esta ocasión, sin embargo, el foco se mostró en las voces de las familias, quienes compartieron el impacto emocional de esta tragedia y plantearon cuestionamientos sobre las condiciones en las que el submarino dejó el puerto de Mar del Plata.
Susana Vizcarra, esposa del Suboficial Primero Walter Germán Real, recordó las inquietudes que su marido le había expresado antes de embarcarse. “Nunca voy a entender qué pasó, por qué salieron, por qué siguieron saliendo”, afirmó. Aseguró que su esposo le había comentado sobre la presión por “figurar que navegaban” y que la unidad no estaba en condiciones óptimas. “¿Me piden una reflexión? Reflexión tienen que hacer las personas que mandaron al submarino a navegar








