La canasta básica de indigencia aumentó 2,6% en agosto, frente a un incremento del 1,7% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) porteño. Con esa variación, una familia tipo necesitó ingresos superiores a $903.930 para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y no quedar por debajo de la línea de indigencia.
El monto había sido de $880.938 en julio. En diciembre de 2022 se ubicaba en $726.569, por lo que acumuló un aumento del 24,4% en los primeros ocho meses del año, por encima de la inflación acumulada en la Ciudad, que fue del 21,5%.
La familia utilizada como referencia está integrada por una pareja de 35 años, ambos económicamente activos, propietarios de su vivienda, y dos hijos varones de 9 y 6 años.
En el caso de la línea de pobreza, el ingreso mínimo necesario para esa misma familia alcanzó los $1.651.798 en agosto, frente a los $1.617.871 del mes anterior. La variación mensual fue del 2,1%. Entre la línea de pobreza y el ingreso requerido para ser considerado de clase media se encuentra el grupo denominado vulnerable.
Para una familia tipo, el ingreso necesario para ubicarse dentro de la clase media superó en agosto los $2.603.556,34. El valor representó un incremento del 1,7% respecto de los $2.558.973,78 registrados en julio.
La situación cambia de manera significativa cuando se incorpora el costo del alquiler. En ese caso, el ingreso requerido para alcanzar el nivel de clase media superó los $3,9 millones mensuales. Entre enero y agosto, el alquiler promedio acumuló una suba del 21,2%, mientras que en la comparación interanual el aumento llegó al 31,9%.
Los valores de los alquileres también muestran diferencias según el tipo de vivienda. En julio, el alquiler promedio de un departamento de un ambiente alcanzó los $590.349 mensuales. Para las unidades de dos ambientes, el promedio fue de $796.283, mientras que los departamentos de tres ambientes llegaron a $1.244.601.
Se estima que alrededor del 35% de las personas que viven en hogares de la Ciudad son inquilinos, por lo que el costo de la vivienda tiene un impacto relevante sobre los ingresos necesarios para cada estrato socioeconómico.
El gasto requerido para pertenecer a los sectores medios no es uniforme y depende de los servicios y bienes que tenga cada hogar. Entre ellos pueden encontrarse la cobertura médica, la educación privada, la tenencia de un automóvil y el acceso a una vivienda propia o alquilada.
La evolución de los precios también presentó diferencias entre bienes y servicios. En agosto, los servicios aumentaron 1,8%, mientras que los bienes tuvieron una suba del 1,6%. En los primeros ocho meses del año, los servicios acumularon un incremento del 24%, frente al 17,2% de los bienes.
En la comparación interanual, los servicios registraron un aumento del 36,2%, mientras que los bienes subieron 28,5%. La estructura de medición utilizada en la Ciudad incorpora una composición actualizada de los gastos de los hogares, con una mayor incidencia de los servicios.
Los últimos datos oficiales correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran además un aumento de la pobreza por ingresos. En ese período, el indicador alcanzó al 17,2% de los hogares, equivalentes a unos 236.000 hogares, y al 21,1% de las personas, alrededor de 651.000 habitantes.
La indigencia también registró un incremento interanual: pasó del 6,2% al 8,9% entre las personas. En términos de hogares, alcanzó al 6,8%, unas 93.000 familias, mientras que entre las personas representó a unas 274.000.
A su vez, la proporción de población considerada vulnerable pasó del 9% al 10,4% en la comparación interanual. El informe oficial señaló también un retroceso tanto en el segmento medio frágil como en la clase media en general.








