Caputo realizó esta apreciación con el objetivo de calmar al mercado, una tarea que ha marcado su gestión desde su asunción. Recientemente, el INDEC reportó que tanto la construcción como la industria manufacturera continuaron su caída, con descensos anuales del 2,8% en abril en comparación con el mismo mes del año anterior. En términos desestacionalizados, el sector de la construcción decreció un 4% y la industria un 2,1% respecto a marzo, intensificando esta trayectoria negativa.
La actividad económica presenta un comportamiento de “dos velocidades”, con un crecimiento robusto en los sectores exportadores que contrasta con la recuperación más lenta y desigual del mercado interno. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de marzo reveló un incremento interanual del 5,5% y un aumento desestacionalizado del 3,5% comparado con febrero. Sin embargo, los indicadores anticipados de abril y mayo sugieren contracciones en sectores que dependen del consumo interno.
Simultáneamente, el Gobierno está adoptando una nueva postura en relación a la acumulación de reservas en el contexto electoral. El Banco Central reportó que compró más de 400 millones de dólares en la última semana.
“Hay dólares para todos los importadores y quienes desean repatriar dividendos. Hay tal cantidad de dólares que el Banco Central ha estado comprando a un ritmo de USD 100 millones diarios”, afirmó Caputo durante el IAE Summit 2026.
Este jueves, se dará a conocer la inflación correspondiente a mayo, que se espera que sea inferior al 2,6% de abril. De este modo, el índice de precios mantiene un escalón bajo en comparación con años anteriores, aunque aún enfrenta dificultades para bajar del 2%.
No obstante, esta narrativa ya no es suficiente para asegurar la satisfacción de la población. Un reciente estudio de opinión pública de Reale Dalla Torre (RDT) ejecutado en mayo revela que, si bien Javier Milei ostenta un rol central, la economía se erige como su verdadero “talón de Aquiles”.
El 61,2% de los encuestados identificó la economía como el principal desafío que enfrenta el Gobierno, donde el consumo y las ventas caídas concentran el 46,6% de las respuestas y la pérdida de empleos el 14,6%. En contraste, las tensiones políticas, que incluyen la interna oficialista y las controversias sobre el Presidente y el futuro de Manuel Adorni, apenas alcanzan el 26,7%.
Este dato modifica la narrativa imperante ciertos sectores que sostienen que la lucha interna oficialista es el principal obstáculo para el manejo económico.
En el mismo estudio, la preocupación más acuciante de los argentinos es que “no alcanza el dinero”, mencionada por el 55,1% de los encuestados, seguida por la ansiedad respecto al empleo (40,8%) y el aumento en las tarifas de servicios públicos (40,4%).
En cuanto a las expectativas, el panorama resulta complicado: el 64,4% tiene una imagen negativa de su situación económica personal y el pesimismo sobre la futura situación del país se ha incrementado hasta un 55,8%, alcanzando el nivel más alto desde el comienzo del 2026.
Martha Reale, directora de RDT, expresó que se ha evidenciado que la pérdida del poder adquisitivo es el desafío preponderante. “En los últimos seis meses, la preocupación por el empleo ha cobrado fuerza y el ajuste tarifario se ha sumado a las inquietudes de la población”, añadió.
Este análisis permite esclarecer la idea de que el problema fiscal es político debido a la lucha interna. Dicha percepción resulta similar a lo que ocurre con la corrupción, en la que, si bien no es el principal problema, exacerba las inquietudes económicas.
La cuestión que subyace es entonces: ¿la crisis radica en la economía o en la política? Enrique Szewach, economista y ex director del Banco Central, reflexionó sobre este tema. En relación a la inflación, mencionó que aún hay camino por recorrer para establecer una tasa del 1% mensual.
“Persistimos en un contexto de alteraciones en los precios relativos, con incrementos en productos regulados y un tipo de cambio que se encuentra alejado del límite superior de la banda, lo que no favorece las expectativas”, explicó.
Szewach agregó que, además de las preocupaciones manifestadas en las encuestas, el crecimiento económico está siendo impulsado mayormente por sectores exportadores, como el petróleo, la minería y la agricultura, que poseen poca sensibilidad al tipo de cambio y escasa incidencia en la generación de empleo.
En contraposición, otras áreas como la industria, el comercio, la construcción y la industria automotriz siguen estancadas o en retroceso. “Esto debería ser motivo de preocupación por su repercusión en el empleo y en los ingresos fiscales, especialmente cuando se reconoce que el margen de maniobra fiscal es limitado”, aseveró.
La pregunta persiste: ¿es la economía la que impera o son las dinámicas políticas? “No quiero ser simplista, pero la economía, para bien o para mal, prevalece sobre la política. La ciudadanía, a excepción de situaciones excepcionales, elige en función de su billetera, ya sea por su presente o por sus expectativas futuras”, concluyó.
Con un contexto económico que no alcanza niveles récord, pero que tampoco sufre un colapso, Szewach indicó que “el destino dependerá de si el Gobierno evita cometer errores innecesarios o si la oposición logra presentar una propuesta que supere el actual enfoque, en vez de regresar a un pasado que ya fue”.
La economía se presenta como el elemento crucial, mientras que la política amplifica. Es en ese contexto que el Gobierno intenta gestionar sus diferencias internas o, al menos, lograr un funcionamiento más armonioso. Por ahora, esta labor se vislumbra como compleja.
Las divergencias políticas han tomado nuevo impulso, además del requerimiento de la Inspección General de Justicia (IGJ) a la Fundación Faro para esclarecer quiénes son sus financistas. Esta organización está asociada, en la práctica, a Francisco Caputo —hermano de Santiago— y a Agustín Laje.
Al círculo del principal asesor presidencial se le atribuye que Karina Milei está detrás de esta acción. Si esto no es correcto, será complicado demostrar lo contrario.
Mientras tanto, los grupos que buscan representar a los no peronistas han comenzado a moverse con mayor dinamismo. Mauricio Macri se ha lanzado a recorrer el país con entusiasmo, mientras considera una posible candidatura. María Eugenia Vidal se ha pronunciado a su favor, proponiéndolo como una alternativa viable.
Sus comentarios en un streaming generaron ciertos ecos en el oficialismo, que reaccionó recordando acusaciones pasadas vinculadas a corrupción y financiamiento. “Se ha cruzado la línea”, señalaron desde el círculo de la exgobernadora.
Mientras Macri disfruta del efecto que provoca en el Gobierno, la vicepresidenta Victoria Villarruel también ha comenzado a hacerse notar, con indicios de que podría alcanzar hasta 15 puntos en la intención de voto. Aunque esta cifra parece optimista, su decisión de incursionar en la carrera presidencial de 2027 parece irrevocable.
En este escenario, además de Macri y Villarruel, surge una tercera figura desde el interior del oficialismo. Patricia Bullrich no tiene planes de mantenerse al margen. “Hemos tenido inconvenientes en el Senado. Todo lo que es propio se transforma en adversidad”, manifestó con resignación un senador libertario.
Desde el entorno de Bullrich se argumenta de otra manera: “Es esencial que mantengamos la imagen. Ella debe ser siempre competitiva. De lo contrario, la oposición aprovechará cualquier oportunidad para desestabilizar.”
Quizá esta sea la razón por la que ningún integrante del equipo de la ex ministra de Seguridad participó en el lanzamiento de la escuela de dirigentes de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires. Karina Milei fue la anfitriona del evento, presentada por Pilar Ramírez, su principal operadora política en la capital. Dos de dichas escuelas estarán dirigidas por ex miembros del PRO: una por el propio Luis Caputo y otra por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
“Aprecio a Mauricio, pero ahora es el turno de Javier”, afirmó Sturzenegger en días recientes. ¿Podrá él significar el candidato que necesita Karina Milei para no verse obligada a aceptar a Bullrich? Aún es prematuro para afirmarlo.








