De acuerdo con un informe del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, hay una probabilidad superior al 90% de que el actual evento evolucione hacia una intensidad “muy fuerte”, dado que gran parte del territorio bonaerense ya presenta una considerable acumulación de agua en los suelos.
A medida que el fenómeno gana en intensidad, se incrementa el riesgo de lluvias excesivas en Argentina. El Niño que influirá en la campaña agrícola 2026/27 tiene cada vez más posibilidades de alcanzar niveles sin precedentes desde 1950. La probabilidad de que llegue a ese nivel entre octubre y diciembre ha aumentado del 69% al 75%, según un informe especial de Aprilis Soluciones Meteorológicas para la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA), basado en la última actualización global del fenómeno. Este evento climático sigue fortaleciéndose y muestra un acople entre el océano y la atmósfera. Para Argentina, este escenario no solo mejora el potencial de la campaña gruesa, sino que también aumenta los riesgos de excesos de agua, tormentas severas, inundaciones, así como dificultades en términos sanitarios y logísticos.
El análisis, con datos hasta el 11 de septiembre, incluyó la última actualización del Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos, complementada con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el INTA y organismos provinciales. Un cambio notable respecto a la evaluación de agosto ha sido el incremento de seis puntos porcentuales en la posibilidad de que este episodio alcance una categoría excepcional.
En el marco de la creciente preocupación por el Súper Niño, que, según diversas proyecciones, desencadenará lluvias abundantes, el bloque Unión y Libertad del Senado bonaerense, conformado por Sergio Vargas, Carlos Kikuchi y Paola Silvana Ventura, presentó un proyecto de ley que permite a los municipios destinar, de forma excepcional, recursos viales descentralizados a obras hídricas urgentes. La propuesta estipula que será posible utilizar hasta el 100% de esos fondos durante un período de 180 días.
La iniciativa busca flexibilizar temporalmente el destino de los fondos, permitiendo que los intendentes puedan atender las necesidades hídricas más apremiantes. “Se avecina El Niño y nosotros seguimos con un manual de reglas antiguo. Si sabemos que los drenajes se desbordarán, ¿por qué obligamos a los municipios a gastar sus recursos en arreglar calles de tierra?”, planteó Carlos Kikuchi. Desde este bloque se intenta modificar temporalmente el esquema establecido por la Ley 13.010, que estipula el uso de los recursos proveniente del Impuesto Inmobiliario Rural para el mantenimiento de la red vial.
Ante la llegada de El Niño y la posibilidad de que las lluvias generen excesos de agua en varias zonas productivas, el Gobierno ha difundido una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos sobre los rodeos. Las medidas están destinadas a que los productores se anticipen, organicen el uso de los recursos forrajeros y protejan en especial a las categorías más vulnerables del ganado. “Las inclemencias del fenómeno de El Niño pueden traer secuelas para la producción argentina. Por eso hay decisiones que pueden marcar la diferencia”, afirmó la Secretaría de Agricultura. Este organismo añadió: “Anticiparse, prever y planificar puede ser la mejor estrategia para afrontar la emergencia”. Entre las primeras sugerencias dirigidas a los establecimientos de ganadería extensiva se destaca el ajuste de la carga animal, es decir, la cantidad de cabezas por unidad de superficie. En este sentido, se recomendó “reducir anticipadamente la carga animal por unidad de superficie” y “planificar las salidas y nuevos ingresos de animales”. Asimismo, se aconsejó “reservar sectores altos y bien drenados”, así como “disponer de espacios de emergencia que permitan trasladar a los animales rápidamente” en caso de que el agua avance sobre los potreros o dificulte el acceso a las áreas de pastoreo.
La OMM ha confirmado que El Niño será el más fuerte registrado hasta la fecha. La organización ha reiterado lo que meteorólogos de todo el mundo han advertido en los últimos meses: el fenómeno será extremadamente potente y alcanzará su máximo impacto hacia finales de este año, con repercusiones en el clima que probablemente se extenderán hasta, al menos, febrero de 2027. “El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con impactos significativos en los patrones de precipitaciones y temperaturas, así como los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, afirmó la agencia de meteorología de las Naciones Unidas en un comunicado emitido hoy por la mañana. En una conferencia posterior, la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, subrayó que el episodio actual “podría resultar más potente que todo lo observado desde que iniciamos nuestro monitoreo” hace cuatro décadas. Aunque este fenómeno no es causado directamente por el cambio climático, los científicos prevén que el mismo agudizará las temperaturas globales, al tiempo que intensificará fenómenos meteorológicos extremos.
La OMM ha señalado que hay una “probabilidad extraordinariamente alta, cercana al 100%”, de que este episodio se mantenga hasta febrero. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció que es inevitable que el planeta supere los 1,5°C de aumento en la temperatura promedio en los próximos años, un umbral establecido por el Acuerdo de París en 2015. Este anuncio fue realizado por el saliente secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a partir del último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), titulado “Limiting Overshoot” (Limitar el exceso, en español), publicado el pasado 2 de septiembre. El reporte concluyó que el incremento en la temperatura global está encaminado a superar el límite de 1,5°C en breve. “Las olas de calor extremo de este verano, los incendios forestales y las inundaciones mortales son una advertencia de lo que se nos avecina. Cada fracción de grado tendrá un costo en vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará desigualdades y acercará ecosistemas a daños irreversibles”, declaró Guterres en el comunicado oficial, donde también advirtió que aún es posible actuar frente a esta crisis.
Juan José Neif, un investigador del Conicet, se refirió a las implicaciones del avance del “Súper Niño” en Argentina: “En nuestra región, es probable que tengamos lluvias muy torrenciales, especialmente avanzado el verano”. Respecto a la duración del fenómeno, explicó: “El Niño de 1997-98 duró más de 18 meses. Estamos siguiendo las temperaturas basándonos en datos de la NOA y de la Universidad de Colombia, y esta situación presenta una evolución similar”. En cuanto a la previsión del SMN, un mapa muestra un verdor que desciende desde el noreste y cubre 17 provincias de Argentina. Este color, de acuerdo con el código del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), indica mayores probabilidades de lluvias durante los próximos tres meses. Este diagnóstico coincide con la presencia del Súper Niño, que, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los EE. UU., podría alcanzar su máxima intensidad en octubre.
El informe trimestral del SMN proyecta que hay más del 55% de probabilidad de lluvias más intensas de lo normal en las provincias de Misiones y Corrientes en su totalidad, así como en partes de Formosa, Chaco y Santa Fe. Actualmente, hay alerta naranja en Misiones y parte de Chaco, y alerta amarilla en Corrientes por tormentas. Estas regiones son las más vulnerables del país en términos de precipitaciones, ya que no solo se anticipan mayores anomalías, sino que también son las que experimentan más lluvias de forma convencional. Por otro lado, las provincias con mayor anomalía de precipitaciones son Mendoza y San Juan; esta zona es conocida por su predominancia de nieve en lugar de lluvia, lo que podría representar un alivio para la situación de emergencia hídrica que ha afectado a la región de Cuyo durante los últimos diez años.
Aunque este fenómeno impacta de manera distinta cada año, se ha anticipado que el actual y el venidero afectarán más intensamente debido a las condiciones de un calentamiento global exacerbado, con olas de calor marinas acentuadas en el Pacífico y en otros cuerpos de agua del planeta, según información del sitio especializado Meteored. Al comparar las consecuencias de este fenómeno en octubre de este año con años anteriores, las variaciones son evidentes, dado que su desarrollo ocurre en un entorno más cálido. En el contexto de la creciente preocupación por el fenómeno, el geólogo Federico Isla ha señalado: “El Niño ya está llegando; ya hemos tenido crecidas en el Iguazú, en las cataratas, e inundaciones en el río Uruguay”.
“Históricamente, hemos tenido Niños que normalmente se definen en diciembre y que han provocado inundaciones en Santa Fe, como ocurrió en el Paraná en 1982, 1987 y el último Niño de 2024, aunque este último no impactó tanto en Argentina”, añadió el especialista. Para profundizar sobre el fenómeno, explicó que se trata de una gran cantidad de humedad que se transporta en el Pacífico de oeste a este, afectando no solo a las cuencas cordilleras de Ecuador, Perú y Chile, sino también alimentando todos los ríos que descienden de la cordillera, los cuales recorren prácticamente toda Sudamérica.
Isla también indicó que “es posible que se presenten grandes inundaciones que desciendan por el Paraná, lo que podría bloquear gran parte del delta entrerriano y generar camalotes que obstruyan los accesos a los puertos deportivos de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires”. Ante las proyecciones climáticas que advierten sobre un elevado régimen de lluvias y altas temperaturas, los expertos del INTA han actualizado el panorama agroclimático, ofreciendo una serie de recomendaciones técnicas para anticipar el fenómeno con pautas de manejo eficientes.
En este contexto, se organizó una charla técnica en la Sociedad Rural de Azul bajo el título “El Niño, proyecciones climáticas para la campaña 2026-27 y recomendaciones de manejo para productores”. A este evento asistieron Nicolás Bronzovich, presidente del INTA, y Martín Tuculet, integrante del Consejo Directivo Nacional por Aacrea, entre otros funcionarios y especialistas que participaron en la jornada. Durante la actividad, Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN), declaró que “se está desarrollando el fenómeno climático Niño, que, según la proyección más reciente, tendría una intensidad moderada a fuerte y se extendería hasta, por lo menos, finales del verano de 2027”. Mercuri aclaró que el impacto de El Niño no es uniforme a nivel global y depende de la dinámica oceánica y de cómo evolucionan las condiciones en cada región. “El Niño impacta de manera diferente en los diferentes continentes y regiones, ya que no todos los océanos se calientan simultáneamente”, detalló.
Los océanos han registrado temperaturas promedio de la superficie de los mares del mundo de 21,1 °C en los últimos días, cifra que supera ligeramente los 21,09°C registrados en los primeros meses de 2024 y que se encuentra muy por encima del promedio estacional. En este marco, la doctora Samantha Burgess, subdirectora de Copernicus, afirmó: “El Niño está aportando calor al sistema, pero lo hace sumándose a décadas de calentamiento provocado por el ser humano”. “Este récord es otra señal clara de que el océano está sufriendo un estrés cada vez mayor”, añadió la especialista. El aumento de la temperatura de los océanos puede repercutir en consecuencias relevantes, como el avance de fenómenos climáticos extremos, el aumento del nivel del mar, así como una afectación en la vida marina.








