La iniciativa contempla el diseño, construcción, operación y gestión de una planta destinada a producir urea granulada, un insumo de importancia para la actividad agropecuaria. Durante la etapa de construcción se prevé la generación de más de 4.800 puestos de trabajo. Además, de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Economía, el proyecto permitiría generar exportaciones superiores a los US$800 millones anuales y contribuir a la generación de divisas.
La planta estará ubicada en el ámbito del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, en el Puerto de Ingeniero White, sobre una superficie aproximada de 80 hectáreas. Según los fundamentos de la resolución, la localización fue considerada estratégica por la cercanía con el puerto de aguas profundas, que facilitará las operaciones de exportación, y por la conexión con los gasoductos que permiten el abastecimiento de gas proveniente de Vaca Muerta.
El complejo contará con dos unidades gemelas para la producción de urea granulada, cada una con una capacidad de 3.000 toneladas diarias, además de las instalaciones necesarias para el proceso de granulación. También incluirá una planta de amoníaco con capacidad para producir 3.450 toneladas por día. Esta instalación generará el amoníaco y el dióxido de carbono requeridos para la elaboración de la urea.
De acuerdo con las características previstas para el complejo, las instalaciones utilizarán tecnología de última generación y sistemas orientados a mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). El proyecto también contempla la incorporación de un sistema moderno de antorchas y dispositivos de seguridad destinados a proteger a la comunidad, los trabajadores y el medio ambiente.
La iniciativa apunta además a modificar la situación actual del mercado argentino de fertilizantes. Las exportaciones nacionales de urea son actualmente casi inexistentes, mientras que el país importa alrededor de 1,3 millones de toneladas por año para cubrir la demanda interna. En este contexto, el proyecto busca abastecer parte del consumo del sector agrícola y, al mismo tiempo, desarrollar una capacidad exportadora que permita a la Argentina posicionarse como proveedor de urea en los mercados internacionales.
El cronograma de inversión fue dividido en dos etapas, con desembolsos previstos entre 2026 y 2029. La primera se extenderá desde el 17 de julio de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2027 y estará enfocada en las tareas iniciales de ingeniería y adquisición de equipamiento, con una inversión estimada en US$1.105 millones.
La segunda fase comenzará el 1 de enero de 2028 y finalizará el 16 de diciembre de 2029. Durante ese período se prevé avanzar con el montaje de los equipos y la puesta en marcha definitiva del complejo, con un desembolso proyectado de US$1.588 millones.
A su vez, el proyecto establece una inversión inicial de US$1.666 millones durante los dos primeros años posteriores a la notificación administrativa. De ese monto, US$785 millones corresponderán al primer año y US$881 millones al segundo.
El desarrollo fue adjudicado mediante un contrato EPC bajo la modalidad “llave en mano”, que comprende las tareas de ingeniería, adquisición y construcción. La obra estará a cargo de un consorcio integrado por una firma internacional especializada y una empresa argentina. En este marco, el Ministerio de Economía autorizó de manera excepcional que la participación de la compañía local sea computada para alcanzar el requisito mínimo del 20% de participación de proveedores locales establecido para el proyecto.








