La estrategia de la autoridad monetaria apunta a reducir el riesgo asociado al financiamiento, mejorar los mecanismos de cobro, fortalecer las garantías e impulsar una mayor competencia entre las entidades. El director del BCRA Pedro Inchauspe señaló que el objetivo es que estas herramientas permitan ampliar el volumen de préstamos y generar condiciones para tasas más competitivas.
Uno de los mecanismos sobre los que trabaja la entidad es el denominado código de descuento, que permite que las cuotas de un préstamo sean descontadas directamente de los ingresos del deudor. Actualmente existen dos esquemas: uno destinado a empleados públicos y otro para trabajadores del sector privado.
En el caso de los empleados estatales, el BCRA trabaja junto con el Ministerio de Desregulación en la implementación de modificaciones al decreto que regula este mecanismo. Entre los cambios se encuentran la eliminación del límite de tasas, la posibilidad de ceder el código a entidades autorizadas y el fortalecimiento de las garantías y de las condiciones para ampliar el financiamiento.
Para los trabajadores del sector privado, el sistema fue incorporado a la Ley de Modernización Laboral y todavía se encuentra en etapa de diseño y puesta en marcha. En este caso, los flujos de fondos serán centralizados mediante Coelsa y la cesión quedará a cargo del trabajador, de modo que el empleador no tenga que asumir tareas administrativas.
El esquema toma como referencia experiencias implementadas en Brasil y Uruguay. La lógica es que un mecanismo de cobro más seguro y previsible reduzca el riesgo para quienes otorgan financiamiento y, de esa manera, permita ofrecer menores tasas y ampliar la disponibilidad de crédito.
El segundo proyecto que analiza el Banco Central apunta a crear cupones de tarjeta. La iniciativa permitiría que los comercios conviertan las ventas realizadas con tarjetas de crédito en cupones negociables y transferibles.
Estos instrumentos tendrían carácter de títulos ejecutivos y podrían incorporarse a Fondos Comunes de Inversión abiertos. El objetivo es que los comercios puedan transformar esas ventas futuras en una fuente de financiamiento y obtener liquidez a tasas vinculadas con el riesgo de esos activos.
El mecanismo parte de una situación habitual en las operaciones con tarjeta: cuando una compra es aprobada, la entidad financiera ya otorgó la línea de financiamiento al consumidor y el comercio queda a la espera del cobro correspondiente. Sobre esos flujos, el BCRA estima que más del 90% del riesgo podría alcanzar una calificación equivalente a “triple A”.
El diseño de este instrumento todavía se encuentra en etapa de definición. El objetivo planteado es que los comercios puedan financiarse a una tasa que refleje el riesgo de los documentos que poseen, aprovechando además experiencias desarrolladas en otros países, entre ellas la de Brasil.
El tercer eje de trabajo es el desarrollo del open finance, un sistema que permitirá que los usuarios compartan sus datos financieros entre distintas instituciones y servicios, siempre que otorguen previamente su consentimiento.
El BCRA prevé realizar las primeras pruebas antes de que termine el año, con la posibilidad de avanzar hacia su implementación durante 2027 si los resultados son favorables. La primera etapa incluirá información de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), combinando herramientas de open finance y open data.
La finalidad será ampliar la información disponible para evaluar la capacidad de pago de los solicitantes y mejorar el análisis de riesgo. Para avanzar en ese objetivo, ya existen mesas de trabajo entre el Banco Central y ARCA.
El esquema contempla dos aspectos centrales para el intercambio de información: la autenticación y el consentimiento. Algunos actores podrían estar obligados a participar por la relevancia que tienen dentro del sistema, mientras que otros tendrían la posibilidad de incorporarse voluntariamente si encuentran un modelo de negocio que justifique su participación.
El proyecto toma como referencia la experiencia internacional. Reino Unido fue uno de los primeros países en implementar este tipo de sistemas y Brasil también desarrolló avances en la materia. El BCRA busca utilizar esas experiencias para definir su propio esquema de intercambio de información financiera.
Las tres líneas —códigos de descuento, cupones de tarjeta y open finance— forman parte de la estrategia con la que la autoridad monetaria busca reducir los riesgos vinculados al crédito, mejorar los mecanismos de cobranza y ampliar las herramientas disponibles para que familias y empresas puedan acceder al financiamiento.








