“Nos vamos a sentar a esperar. No vamos a adelantar ningún acuerdo. No tenemos ningún tipo de apuro”, afirmó un vocero del Gobierno. Desde Balcarce 50 aseguran que no retirarán candidaturas provinciales a cambio de respaldo legislativo. “Barato no cerramos. Nosotros tenemos el ancho de espada. No nos van a correr”, señalaron fuentes cercanas a la administración.
La estrategia responde a una evaluación interna sobre los costos de negociar en el actual contexto político y económico. Dentro del oficialismo consideran que cerrar alianzas demasiado pronto podría obligarlos a aceptar condiciones más exigentes en el reparto de candidaturas, lugares en las listas y espacios de gestión. Por eso, buscan fortalecer la estructura partidaria antes de asumir compromisos definitivos.
Karina Milei tendrá la última palabra sobre los acuerdos en cada provincia, en coordinación con Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, responsables del armado nacional. Desde su entorno transmitieron instrucciones para acelerar la organización de La Libertad Avanza en los distritos, siguiendo la estrategia utilizada en 2025. La prioridad es consolidar candidatos propios y evaluar después qué alianzas resultan convenientes.
“Por ahora no bajamos ningún candidato”, confirmaron desde la conducción oficial. El plan contempla presentar postulantes en la mayoría de las provincias, con excepción de algunos distritos donde existen entendimientos avanzados, como Entre Ríos, Chaco, San Juan y San Luis. Sin embargo, incluso allí las condiciones deberán negociarse y contar con la aprobación de la secretaria general de la Presidencia.
La provincia de Buenos Aires tendrá un tratamiento particular. La Casa Rosada busca construir un frente amplio con sectores del PRO y de la Unión Cívica Radical (UCR) para competir contra el peronismo. La eventual alianza requeriría distribuir candidaturas y espacios políticos entre las fuerzas participantes, con el objetivo de unificar a los sectores opositores al oficialismo provincial en la disputa por la gobernación.
En Córdoba, en cambio, La Libertad Avanza proyecta una competencia más intensa para enfrentar al peronismo local. En la Ciudad de Buenos Aires, la definición continúa abierta: el Gobierno analiza si presentará una candidatura propia para disputar el espacio al PRO o si avanzará hacia un acuerdo electoral.
En las provincias donde todavía no existen alianzas formales, el oficialismo mantiene abierta la posibilidad de negociar con los gobernadores. Entre los factores que se evaluarían figuran la fortaleza de los candidatos, la estructura territorial, los recursos destinados a las campañas y la participación de Milei en actividades proselitistas. La intención es ampliar la presencia libertaria sin convertir todas las disputas provinciales en enfrentamientos directos.
La estrategia electoral también condiciona la reforma política, cuyo tratamiento permanece estancado en el Senado. El Poder Ejecutivo necesita 37 votos para modificar el régimen electoral, pero cuenta con 21 senadores propios y requiere el respaldo de legisladores de la UCR, el PRO y bloques provinciales. El proyecto todavía no tiene dictamen y no se estableció una nueva fecha para retomar su discusión.
Dentro del oficialismo existen diferencias sobre el orden de las prioridades. Un sector considera que postergar los acuerdos con los gobernadores podría dificultar la suspensión de las PASO, ya que los mandatarios podrían no garantizar el apoyo de sus legisladores mientras La Libertad Avanza mantenga candidaturas competitivas en sus provincias. También plantean la necesidad de negociar directamente con senadores que no responden de manera automática a los gobiernos provinciales.
“Si queremos sancionar la suspensión de las PASO, tenemos que acordar antes con los gobernadores. Si no, no van a estar”, señalaron fuentes vinculadas a las conversaciones parlamentarias. La diferencia expone la tensión entre quienes priorizan reunir los votos para avanzar con las reformas y quienes buscan fortalecer el armado territorial libertario antes de definir alianzas.
Pese a estas diferencias, desde otro sector del Gobierno relativizan el impacto que tendría la continuidad de las primarias. En el entorno presidencial sostienen que Milei conservaría una posición competitiva frente a los gobernadores y consideran que las PASO podrían dejar expuestas las diferencias internas del peronismo. Otros funcionarios, en cambio, creen que suspenderlas permitiría reducir la incertidumbre política y financiera antes de las elecciones generales.
“A Milei no le sirven las PASO, pero tampoco es tan negativo”, afirmaron desde un sector del Ejecutivo. Según esa mirada, la fragmentación de las candidaturas opositoras podría favorecer al oficialismo. La evaluación, sin embargo, depende de cómo se organicen las distintas fuerzas políticas y de las decisiones que adopte el Congreso sobre el sistema electoral.
Las expectativas económicas también forman parte de los cálculos oficiales. En la Casa Rosada esperan llegar a mayo de 2027 con mejores indicadores y sin nuevas turbulencias financieras. Ese escenario es uno de los factores que sostienen la decisión de postergar los acuerdos, aunque todavía no hay certezas sobre la evolución de la actividad, los ingresos y las condiciones del mercado.
De este modo, el Gobierno busca preservar su principal herramienta de negociación: la candidatura presidencial de Javier Milei. Mientras una parte del oficialismo impulsa acuerdos para asegurar la suspensión de las PASO y avanzar con su agenda legislativa, la conducción partidaria prioriza el crecimiento territorial y la definición de candidaturas propias. En Balcarce 50 aseguran que La Libertad Avanza está preparada para competir con las reglas actuales si el Congreso no modifica el sistema electoral antes de 2027.








