Los restos corresponden a cuatro mujeres y cuatro hombres que fueron secuestrados durante 1976. Según la información difundida, sus casos no estaban relacionados entre sí, una circunstancia que refuerza la hipótesis de que los cuerpos fueron trasladados mediante maquinaria pesada a principios de 1979 para ocultar evidencias de los crímenes, antes de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en septiembre de ese año.
Graciela Geuna, sobreviviente de La Perla e impulsora de la querella de familiares que busca justicia en esos terrenos, destacó la importancia de los hallazgos y sostuvo que no se puede construir una democracia con cuerpos sin sepultura. Las identificaciones representan un avance para las familias que durante décadas buscaron conocer el destino de sus seres queridos, en un año marcado por el 50° aniversario del inicio de la última dictadura.
Entre las personas identificadas se encuentra Néstor Albino Acosta, trabajador ferroviario de la línea Mitre y estudiante de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), secuestrado el 16 de junio de 1976, cuando tenía 21 años. También fue reconocido Pascual Delfín Ludueña, delegado sindical de FIAT Concord, secuestrado el 24 de marzo de ese año, a los 29 años.
Otro de los identificados es Claudio Norberto Nardini, trabajador de Sancor y militante gremial, secuestrado en su domicilio el 23 de abril de 1976. Según testimonios de sobrevivientes, habría sido asesinado durante las torturas. Tenía 34 años.
La lista incluye a Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila, psicóloga y militante de la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), secuestrada el 14 de agosto de 1976, un día después de la muerte de su esposo. También fue identificada Mónica Protti de Guillén, maestra y estudiante de Medicina de la UNC, militante del Partido Comunista, secuestrada junto a su pareja el 21 de septiembre de ese año.
Además, se reconocieron los restos de Mercedes del Valle Ramírez, estudiante secundaria que trabajaba en un negocio de lanas y fue secuestrada en su casa el 3 de julio de 1976, y de María Luisa Salto, estudiante de Medicina de la UNC y militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP), secuestrada el 28 de julio. Salto había permanecido cautiva junto a Geuna.
La octava persona identificada es Juan Carlos Soulier, estudiante de Ingeniería de la Construcción y miembro de los Comandos Populares de Liberación. Fue secuestrado la noche del 15 de agosto de 1976 junto a su esposa y su hijo, que era un bebé y fue recuperado. Actualmente, Sebastián, su hijo, integra la querella que continúa reclamando justicia por los crímenes cometidos en La Perla.
El juez también recordó la identificación de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, anunciada en agosto. Estudiante de Psicología y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), había sido secuestrado el 5 de mayo de 1976, cuando tenía 22 años.
Los trabajos del EAAF continúan siendo fundamentales para reconstruir lo ocurrido durante la dictadura y aportar pruebas a las investigaciones judiciales. Cada identificación permite a las familias conocer el destino de las víctimas y avanzar en la búsqueda de verdad, memoria y justicia.








