La confirmación fue realizada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien señaló que las condiciones sanitarias para las exportaciones fueron acordadas durante las últimas horas. Las negociaciones entre ambos países habían comenzado en 2024, durante la actual gestión de Javier Milei.
Según detalló Caputo, Japón representa un mercado de más de 3.000 millones de dólares anuales para las importaciones de carne bovina a nivel global. El funcionario sostuvo que la apertura genera nuevas posibilidades para la producción y las exportaciones argentinas y destacó el reconocimiento de la calidad del producto y del sistema sanitario nacional.
El entendimiento se suma a otra decisión reciente de las autoridades japonesas vinculada con productos agroindustriales argentinos. Desde el 8 de septiembre de 2026 se encuentra vigente el levantamiento de la suspensión que impedía el ingreso de carne aviar, sus derivados y determinados ovoproductos provenientes de Argentina.
La medida fue adoptada luego de que el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón evaluara la información sanitaria presentada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). De esta manera, los productos avícolas argentinos recuperaron el acceso al mercado japonés.
Japón constituye también un destino relevante para este sector. Durante 2025, sus importaciones mundiales fueron estimadas en aproximadamente 1.400 millones de dólares en carne aviar y 117 millones de dólares en huevos.
Para instrumentar la reapertura, las autoridades sanitarias de Argentina y Japón acordaron nuevos modelos de Certificados Veterinarios Internacionales (CVI). Además, establecieron un período de transición de dos meses, durante el cual podrán continuar utilizándose los certificados que se encontraban vigentes.
Una vez finalizado ese plazo, únicamente serán aceptados los certificados confeccionados bajo los nuevos formatos acordados por las autoridades de ambos países.
El Gobierno señaló que la reapertura del mercado japonés para los productos avícolas representa una ampliación de las posibilidades de inserción internacional de la producción agroindustrial argentina, mientras que el nuevo acuerdo para la carne bovina incorpora otra alternativa para las exportaciones del sector.








