De acuerdo con un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) acumuló una mejora del 5,6% desde noviembre de 2023, mientras que en ese mismo período se perdieron 329.667 empleos registrados.
El desempeño fue dispar según las ramas de actividad. Los sectores vinculados con las exportaciones, la generación de divisas y la explotación de recursos naturales mostraron los mayores niveles de crecimiento, mientras que las actividades más relacionadas con el consumo y la demanda interna tuvieron una evolución más débil.
Entre las actividades que más se expandieron se encuentran el agro, con un crecimiento acumulado del 40%, la intermediación financiera, con un 19%, y la explotación de minas y canteras, con un 16%. Sin embargo, el aumento de la actividad no estuvo acompañado por una expansión proporcional del empleo.
La minería es uno de los casos más marcados. Pese a ubicarse entre las ramas de mayor crecimiento, registró una pérdida de 5.200 puestos de trabajo en el último año. La cantidad de trabajadores registrados pasó de 92.000 a 86.800 hasta marzo de 2026.
En el sector agropecuario, en tanto, la recuperación permitió alcanzar nuevamente el nivel previo a la sequía de 2023. No obstante, en términos interanuales incorporó apenas 1.700 trabajadores y concentra el 5,2% del empleo privado registrado.
La intermediación financiera también redujo su dotación de personal: la caída fue del 3,7%, aunque se trata de una actividad que acumuló un crecimiento del 19% en su nivel de actividad.
La situación es diferente en las ramas vinculadas al mercado interno. La industria manufacturera acumuló una contracción del 8% desde noviembre de 2023 y perdió más de 80.000 empleos registrados. Según el informe, la actividad industrial acumula 18 meses consecutivos de caídas y concentra casi la mitad de la pérdida total de empleo asalariado del país.
En el conjunto del sector privado registrado, hasta marzo de 2026 se contabilizó una reducción interanual del 1,5%, equivalente a 96.700 puestos de trabajo menos.
El comercio también mostró una evolución negativa, con una caída del 4% en su actividad y una reducción del 1,9% interanual en la cantidad de trabajadores. La construcción, por su parte, registró una mejora del 2,2% durante el primer semestre de 2026, aunque continúa atravesando dificultades.
El impacto tampoco fue uniforme entre las distintas provincias. El informe señala que aquellas con una estructura productiva vinculada principalmente a los hidrocarburos, la minería o el sector agroexportador, entre ellas Neuquén, Río Negro, Jujuy, Salta y Santa Fe, se encuentran más beneficiadas por la dinámica actual.
En cambio, los grandes centros urbanos cuya actividad depende en mayor medida del mercado interno, con el Gran Buenos Aires como principal referencia, están más expuestos a la menor actividad económica local.
El análisis plantea que el crecimiento de las ramas más dinámicas no logra compensar la debilidad de aquellas que concentran una proporción mayor del empleo. A esto se suma la limitada capacidad de generación directa de puestos laborales de sectores como el agro, la minería y determinados servicios financieros.
El informe también señala que el nivel de actividad perdió impulso durante el primer semestre. En ese contexto, plantea como desafío no solamente determinar qué sectores están creciendo, sino también si esa expansión alcanza para sostener el funcionamiento del conjunto de la economía. Entre los aspectos señalados aparecen la necesidad de fortalecer los vínculos con proveedores locales y de promover inversiones y generación de empleo, tanto directo como indirecto.








